El artículo pretende contraponer dos sistemas de gestión
de empresas y las consecuencias que ambos tienen sobre la trayectoria
de las mismas.
Por un lado, la gestión por inercia consigue que las organizaciones
sólo experimenten cambios cuando variables externas a ellas
lo determinan; mientras que las organizaciones dirigidas a través
de un plan estratégico son proactivas e influyen activamente
en su propia evolución
Es decir, “la inercia nos lleva a aceptar los cambios,
la planificación a provocarlos”.