Un directivo no sólo necesita, como dice el Estatuto de los Trabajadores, que el trabajador “preste sus servicios laborales”, también necesita que:
- Esté concentrado en lo que hace, y no preocupado por llegar a final de mes.
- Piense en la manera de hacer su trabajo más productivo y rentable para la empresa.
- Se sienta comprometido con lo que hace y con la empresa.
- Ofrezca una imagen positiva de la empresa al mercado, en general, y al cliente, en particular.
- Oriente sus esfuerzos al cumplimiento de los objetivos de la empresa.
…. y eso no se consigue sólo con un salario fijo.
En el artículo, explicamos que los directivos deben dejar de utilizar la retribución como un fin en sí mismo, para empezar a utilizarla como un medio para atraer, dirigir y fidelizar a los trabajadores, haciendo que éstos estén más motivados y comprometidos; lo cual, a su vez, conllevará una ventaja competitiva e imitable para la empresa.
Para ello, los directivos tendrán que diseñar sistemas retributivos que combinen retribución fija, retribución variable y retribución en especie, puesto que cada una de ellas consigue objetivos diferentes.